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LAS CASAS DANESAS XIII

LAS CASAS DANESAS XIII

                   /Juan Moreau Tamayo

Eran las doce del mediodía cuando llegamos a Skagen; nos habíamos detenido en numerosos pueblos y aldeas para que contempláramos en cada uno de ellos los monumentos: antiquísimos edificios, iglesias de varias religiones ya que esta nación era aconfesional… Cada parada era para mí un acontecimiento, pues las explicaciones de nuestro anfitrión, me dejaba con la boca abierta.

 Nuestro querido José Luis fue el encargado de orquestar el viaje con sus ronquidos: ¡No habíamos dormido casi nada la pasada noche!

De pronto nos encontramos en una ladera con vistas al Mar del Norte, en su zona de Skagerrak; fue algo impactante; una veredita con sus vericuetos a través de los acantilados nos llevó hasta una playa privada de arenas rubias…  Estábamos en una altiplanicie llana completamente que tenía una solera de hormigón y en uno de los extremos una entrada de agua y otra de electricidad.

No tengo palabras para poder describir tanta belleza.

El señor kampmann nos explicó que habían elegido ese solar para ver con qué rapidez y destreza sus operarios transformaban en un lugar habitable ese suelo.

Dio una palmada y en ese instante, un número bastante numeroso, de obreros salió de entre la arboleda y haciendo una cómica reverencia cada uno ocupó un sitio; empezaron a acarrear paneles que casaban con otros al milímetro…  y como por arte de magia, iba surgiendo un maravilloso edificio, aunque, con tantos operarios, ninguno molestaba al compañero.

Su labor se veía avanzar y, empezando por un tractorista que trajo los paneles, hasta el jardinero que adornó las jardineras de finalización cada uno hacía su trabajo concienzudamente.

Era digno de ver el terminar la encimera de la cocina, o los sanitarios en los cuartos de baño los cristales de las ventanas o el yacusi del dormitorio principal, una fantástica solería…

Esta casa piloto tenía: un jardín en el porche, que se comunicaba con el salón de estar, comedor con grandes ventanales acristalados buscando el sol (de mantequilla), cocina y lavadero, dos preciosos dormitorios, una terracita íntima …

La casa estaba propia para que una pareja de recién casados, saliera del mundanal ruido y viviera una estupenda luna de miel…

 

 

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