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LAS CASAS DANESAS XX /Juan Moreau Tamayo

LAS CASAS DANESAS XX    /Juan Moreau Tamayo

              Llegamos a Praga en donde nos esperaban un soldado uniformado (sería de alta graduación) pues el pecho, hombreras y hasta la cintura estaban llenos de entorchados y distinciones.

Un militar de alta graduación, hablando nuestro idioma a la perfección, nos acompañó a unos barracones, en donde estaban dos camas gemelas, con colchones muy duros pero limpios.

Nuestro amigo José Luis, preguntó al militar: -aquí “aonde” se “mea”.

Los excusados- contestó el militar- están fuera. Si necesitáis usarlos tengo la obligación de acompañaros a ellos-.   Había de pasar por la estancia en donde estaba una cama que nunca utilizó cumpliendo su palabra. 

La noche fue larga y difícil conciliar el sueño; nos indicó a las siete de la mañana que el Jefe tendría el placer de recibirnos, que por favor esperáramos.

Entre tanto nos hicieron rellenar unos documentos redactados en español, era como un interrogatorio.   

Tras esperar una media hora, llegó el Jefe en un coche descubierto, impecable, último modelo, nos hizo subir encaminándolo al supuesto emplazamiento de las casas de madera prefabricadas. Íbamos de sorpresa en sorpresa; el paisaje había cambiado para bien, una carretera asfaltada, con arboleda a ambos lados, y entre jardines unas caravanas alineadas,  de menor a mayor fijadas al suelo por patas, a una altura de unos cuatro metros, cosa que nos llamó mucho la atención.

El intérprete nos explicó que era así para preservarse de la nieve en invierno.

Entramos en una de las primeras: comedor-cocina, salón-dormitorio, todo estaba en una sola pieza; el Jefe, no cesaba de hablar de política; de lo maravilloso que era vivir en Checoslovaquia, lo estupendo que era el pertenecer a los países de la URSS, y el traductor, a decirlo en nuestro idioma; al preguntarme qué me parecía le respondí que era algo pequeña a lo que me respondió:

-En vuestros países estáis mal acostumbrados a lo que os resulta pequeño; aquí, en esta vivienda caben tranquilamente seis personas, estando más unidas se quieren mucho más… y se convive mejor.

La segunda que nos ofreció era prácticamente una caravana muy parecida a las rulotes y que no voy a describir, obviamente.

¿-Y ahora, qué escusa pone a las viviendas que queríais ver?

-Denguna- respondió el “cateto” al “intérpreto”-, En cuantico estemo en España, le escrebiremo pa decirle cuantas casas le vamo a comprá. Habló poco pero estupendamente, pues era bruto pero muy inteligente.

Luego vimos las que eran importadas de Dinamarca y a igual que las de los Países Bajos eran para revender a posibles compradores.

Luego, nos llevaron a ver algunos monumentos que se ubican en suelo checo; la Puerta de “Pravcice”, formación natural en la llamada Ciudad de las Rocas. El observatorio meteorológico en los montes de Tatra; la pesca en un lago; Un alto horno, industria siderúrgica en Ostrava, y en Bratislava la Universidad Nitra y Universidad Agrícola entre otros.   

 

 

 

 

 

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