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EL RIQUÍSIMO LICOR ESPAÑOL

EL RIQUÍSIMO LICOR ESPAÑOL

/Juan Moreau Tamayo

En Eitorf-Sieg, ciudad del noroeste alemán, conocimos a una joven española, simpática, agradable, trabajadora, formal, inteligente, y con un don de palabra que cautivaba a propios y extraños.      Su nombre Iluminada; y en realidad lo estaba pues, aunque en alguna ocasión como la que voy a narrar la situación resultara embarazosa, siempre tenía una salida de lo más imprevisible para atajarla, llena de humor blanco ya que, como su nombre indicaba era la mayoría de las veces “doña clarilla”.

Fue en un tren camino de su trabajo; ella iba con un grupo de amigas españolas y en la fila de asientos contiguos, un grupo de chavales alemanes se divertían contando barrabasadas y chistes obscenos con relación a lo maravillosas y esculturales que estaban las extranjeras… y otras muchas cosas como para ruborizarse.

Entre ellos, un chaval rubio, elegante, alto y bien parecido, saca de una mochila un buen bocata de chorizo que se come con mucho apetito; luego un gran trozo de queso con pan blanco (en Alemania el pan que se utiliza es oscuro), exquisito a la vista, fruta en abundancia y por fin un flan de huevo que quitaba las penas del “sentío”.

Era la una y media de la tarde y ninguna de ellas había comido, por lo que se le iban los ojos tras los riquísimos manjares que con parsimonia iba engullendo el joven que, al final toma unos tragos de agua fresquita que sacó de una mini nevera que llevaba también en el equipaje y, lanzando un enorme eructo, se empezó a dormitar.

Entre tanto Inmaculada, entre dientes, murmuraba: “-Jodío tío este, el jartón de comer que se está dando y nosotras mirando como tontas con el hambre que manejamos…    y que no se atraganta…  Más vale que repartiera… ¡Valla!, y ahora el trozo de queso que hasta tiene buena pinta… y las peras, y los plátanos, y las cerezas… ¡No tiene delito! ¡Y que el gachón ha ofrecido, aunque sea por cumplir!...    Y ahora ¿Qué?...   Su flan y su agua fresquita…  ¡No revienta el puñetero!...    ¡También es educao, con su rebuzno y todo!…     ¡Alaaaaaaaa!...

Cuando el tren estaba llegando a la siguiente estación, el joven se levanta de su asiento y en un español perfecto le dice:     -“Señorita, gracias por los piropos. Sepa que la chacinas son de la tierra donde mejor se hacen, Extremadura, y no he repartido porque erais muchas.

Todas se quedaron de piedra; cuando el chaval se apeó en la estación, ella sacó del bolso cierto medicamento, porque padecía estreñimiento y que le había recetado el médico en España; tomó un trago al no encontrar el medidor.    Uno de los ruidosos estudiantes germanos, al parecer la botellita como la de un licor, pregunta:       - “¿Probiren?”   Ella asiente y, cuando ya había dado un par de tragos, Iluminada le dice en alemán:   -No beba más, esto es para evitar el embarazo.      Eso sería un mal menor pues el verdadero problema lo tendría cuando el laxante le hiciera efecto, porque sería un cliente del WC. durante toda la noche, por lo menos.

 

 

 

 

 

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