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El independentismo y su declive económico convierten a Cataluña en tierra de emigrantes

El independentismo y su declive económico convierten a Cataluña en tierra de emigrantes

En 2019 fue la segunda autonomía con peor saldo migratorio: son muchos más los que se van de Cataluña que los que le llegan de otras regiones de España

Cataluña ha dejado de ser esa locomotora económica que atraía población del resto de España, al calor de un desarrollo socioeconómico que ofrecía prosperidad y oportunidades sanamente envidiadas en el resto del país. Ahora, Cataluña no atrae población sino que la pierde. La tensión desencadenada por el «procés» independentista y la pérdida de músculo económico han llevado a Cataluña a ser una tierra de emigrantes, algo impensable hace unos años y que contrasta con lo que fue esta región durante décadas.

Los flujos migratorios interautonómicos son contundentes: desde 2018, son más los que se van de Cataluña que los que se llegan a vivir a esta Comunidad desde otros puntos de España. El procés independentista de 2018 desencadenó una fuga de empresas. Ahora, el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma que con las empresas se han ido miles de personas. Ocurrió en 2018 y se repitió con similar intensidad en 2019.

La diferencia entre los que llegan a una región procedentes de otros puntos de España y los que realizan el camino inverso es lo que se llama «saldo migratorio interior». Pues bien, el de Cataluña lleva dos años instalado en negativo, al contrario de lo que ocurrió tradicionalmente en el pasado. Todo esto tras años en los que el telón de fondo del «procés» también ha dejado su huella en la economía catalana: antaño era de las regiones en las que más crecía el empleo, pero ahora transita por la medianía nacional, claramente superada por Madrid. Y otro botón de muestra: en el trienio 2016-2018, la inversión extranjera se hundió en Cataluña un 64%, mientras que en Madrid se disparó un 259%.




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