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NUESTRAS PALABRAS X

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(Archivo de La Fontana)

 LOS RUEDOS

 "Las tierras y heredades que están situadas en los contornos y alrededores  de una población". 

En los ruedos de Alhaurín de la Torre había eras de trillar, cruces de humilladeros en los caminos de entrada al pueblo, tejares, dehesilla, acequias, molinos de harinas y el ejido, que era un campo baldío.

 

       En 1816 Nicolás Carrera, vecino de Málaga, tenía en compañía de sus hermanos María de los Dolores, Rafael y Pedro, una hacienda olivar y molino de aceite situados en los ruedos del pueblo. 

BALDÍO

"Dicho de la tierra que no está labrada ni adehesada. Terreno sin cultivo".

 

      En 1810 el Gobierno instó a la venta de las tierras baldías y realengas, para recabar dinero para financiar la guerra contra el invasor Napoleón. Orden que repitió por decreto de 4 de enero de 1813, por Real Cédula de 22 de julio de 1819 y por decreto de 29 de junio de 1822. Según Artola "de estas tierras comunales se hicieron dos mitades de las que una se vendería a los vecinos y comuneros de cada pueblo y la otra mitad se distribuiría en lotes entre militares fuera de servicio, labradores y jornaleros para que accedieran a la propiedad, aunque el objetivo primordial era aliviar la Deuda Pública.

 

      Pero al no disponer de dinero los jornaleros y la mayoría de los pequeños labradores, las tierras de baldíos y comunales fueron compradas por los especuladores. Para justificar estas ventas, los gobiernos alegaron que la titularidad por parte de los ayuntamientos de las tierras de propios y de baldíos era un obstáculo para el progreso de España. Pero lo cierto es que esta desamortización fue puesta en marcha por la burguesía liberal, aliada con la nobleza titulada y en contra de los campesinos y jornaleros, que frustrados al no poder comprarlas, se opusieron a los gobiernos liberales en los que tantas esperanzas habían depositado. Gritando el famoso "vivan las caenas"  y desde ese momento y en gran número, ven a los carlistas como sus posibles salvadores si ganaran la guerra y pusieran en práctica la prometida Reforma Agraria.

 

      Al final el problema de la posesión de la tierra duró sin solución desde principios del siglo XIX hasta la Segunda República en 1931, que tampoco supo hacer algo positivo para dar una salida aceptable al hambre y miseria que sufría la población campesina. 

 

          Relacionado con esta cuestión es la oposición que hace el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre en enero de 1772 a la compra de una porción de tierras por parte del conde de Villalcázar de Sirga, que el pueblo considera dañosa y perjudicial, pues desde tiempo inmemorial esos terrenos servían de dehesa y abrevadero al común de los vecinos, nombrando procuradores para defender dicha oposición por vía judicial. Los promotores fueron todos los ediles que componían el ayuntamiento ese año: el alcalde, Juan de la Cruz; el caballero alguacil mayor, Juan Barrionuevo; y los justicias y hombres buenos Juan López; Ciriaco de Reyes; Marcos Barrionuevo; Mateo Moreno; Sebastián Barrionuevo; Gaspar Navarro; Juan Cabrera; Antonio Barrionuevo; Pedro de la Cruz; Manuel López; Juan Fernández Pérez; D. Juan Guerrero; D. Pedro de Reyes; D. Alonso Guerrero y Francisco de Luque. 

 

      En 1844 José Calixto López  y Carlos Facio, vecinos de Málaga y otros socios de la compañía El Buen Suceso explotaban varias minas de plomo, entre ellas la de Santa Rita, situada en la Loma de la Mezquita, en terrenos baldíos de los Propios de Alhaurín de la Torre, aguas vertientes al arroyo hacia el poniente frente al Tajo de las Grajas linde al Llano de la Plata, por el norte con el arroyo que baja del Tajo de la Yedra, por levante con el Cerro de los Tomillos y por el sur con la mina Anillo.

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