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Francisco Pacheco Rocha, fue conocido por todos nosotros por “Pacheco”.

Francisco Pacheco Rocha, fue conocido por todos nosotros por “Pacheco”.

/Por: Manuel Requena

Francisco Pacheco Rocha, fue conocido por todos nosotros por “Pacheco”.

Nació en el año 1937

Hijo de Manuel y Ana.

Era el cuarto de seis hermanos

Esta entrevista se la hicimos a nuestro querido y admirado amigo “Pacheco” hace tiempo, nos contó su historia con el humor que siempre le caracterizaba empezamos la entrevista en una finca, donde él tenía un precioso caballo blanco, y terminamos en mi casa.

-¿Recuerda los juegos de aquella época?

Los juegos de aquellos tiempo eran la billalda, el trompo, la corre esquina, que consistía en correr de una esquina a otra, perdía si te tocaba antes de llegar a la esquina el que estaba en medio de la plaza, a las bola de barros, que las comprábamos en las cuatro tienda que había en la plaza, la del Confitero, Petra, Ordoñez, Andrés, y otra que había en el barrio que se llamaba Ramírez.

 

-¿Pacheco en que calle vivía con tus padres y cuales fueron tus primeros trabajos?

-Vivíamos en calle Álamos. Recuerdo que trabajaba como casi todos los niños de mi edad, Con tan solo seis años iba con mis hermanos a coger leña y Palma, para colgar los churros que mi padre hacía en la plaza de San Sebastián. Mi padre también era tratante de animales, recuerdo que un día que trajo un caballo nuevo a casa, tendría yo unos siete años, lo monte a pelo por la plaza, él caballo se resbalo y salí lanzado por la cabeza del animal, como la calle estaba terriza al caer al suelo me destroce todo los brazos y la cara, fui hecho un Cristo a mi casa.

En el año 1944, Cristobita, el del cine, me dijo un día si yo quería venderle tortas dentro del cine, me dio un canasto lleno de tortas, las tres últimas que no pude vender la abrí con mucho cuidado y me comí la mitad de cada una de ellas, luego le puse de nuevo el papel para que pareciera que estaban llena, cuando fui a hacer la cuenta, él me dijo:

(Pachequillo te voy a matar, como se te ocurre comerte la mitad de tres tortas, si a ti te apetece una cómetela entera, no ves que de esta manera me estropeas tres.)

A los ocho años, me fui a vivir y trabajar con mi tío Cristóbal, en “Menalla”, un día estando guardando los guarro en la sierra, empezó a llover mucho, me resguarde con los guarros de la lluvia en una cueva que había en el arroyo de “Caña Onda”, conforme pasaba las horas cada vez llovía más, el arroyo iba cada vez más crecido, me asusté mucho, era las diez de la noche y no acampaba, mis tíos asustado salieron a buscarme, cuando lo escuche llamarme en aquella sierra me sentí salvado. En verano todos los días por la mañana trillaba en la Hera y por la noche sacaba a las ovejas a comer al campo, ya que de día las ovejas no comían por la calor, una noche me quede dormido y las ovejas, se metieron en el sembrado de garbanzo, de mi tío. Al darme cuenta de lo que habían hecho las ovejas, me escondí en una acequia para que no dieran conmigo y no me pudieran regañar.

Le di un susto de muerte, porque ellos creían que me había caído en unos de los pozos que había en el cortijo, una vez a la semana iba a ver a mis padres, aprovechaba para llevarme ropa limpia.

Con nueve años me fui con Don Naire, más conocido por “los titos jopos” a guardar cobra y guarro, me deban de paga la comida y el calzado, que era unas alpargatas de espalto, recuerdo que estando guardando guarro, un invierno los campo estaban encharcado y las alpargatas se quedaban pegada entre el barro, los guarros seguían su camino perdiéndolo yo de vista por no poder andar.

Después pase al cortijo San Joaquín, que estaba junto al cortijo de Don Naire. Allí me daban dos reales además de darme la comida y el calzado.

En el año 53 con dieciséis años me fui a trabajar al cortijo de “ Mestanza”, en este cortijo ganaba tres pesetas, y la comida, allí cuidaba el ganado, también picaba la comida de los animales , cegaba las alfalfas. Me levantaba a las cuatro de la mañana para echas de comer a las yuntas, a las ocho tenía que estar ya listo, desayunaba, preparaba las yuntas y me iba a arar con ellas, a la cinco de la tarde terminaba de arar y me iba a cegar con la guadaña, la comida del ganao, más tarde le daba de comer de nuevo y terminaba a las diez de la noche todos los días.

Un día que fuimos con un grupo de amigos a la feria de Campañilla, al regresar a las tres de la madrugada arto de cantar y de vino, me fui directo al campo a esperar que diera el agua para poder regar, como estaba muerto de sueño, me senté en la acequia y metí los pies descalzos, y así notar el agua cuando llegara, me quede dormido y el agua estuvo toda el día dándome en los pies sin darme cuenta de ella.

A las siete del próximo día me despertó el patrón y otros trabajadores de esta finca, ya que todo el trigo estaba bajo el agua, a consecuencia de haber estado todo el día con los pies mojado cogí una ronquera que no podía ni hablar, el dueño me dijo coge la yegua y que te vea Don Gregorio, el cual me dio un bote de pastilla para que se me quitara la ronquera. De regreso al cortijo me tome casi todo el bote de pastilla, creyendo que de esa manera se me iba a quitar ante la ronquera, la poca cultura que teníamos antes, no sabíamos que el abuso de medicamentos te podía costar la vida.

-¿Cuándo fuiste a la mili?

Poco antes de que me tallaran en el año 57 con 21 años, mis padres murieron y nos tuvimos que ir a vivir dos de mis hermanos y yo con mi hermana a Córdoba, allí me tallaron para ir a la mili a Almería,, en el tiempo que estuve haciendo el servicio militar, aprendí a leer y escribir, fui gastador y cabo instructor, cuando me licencié me vine de nuevo al cortijo Mestanza, yo era como de la familia Pepita Carrasco, me apañaba la ropa y comía con ellos, más tarde me fui a la finca de Zamorilla, ganaba 20 pesetas y la comía, después compre una bicicleta y me fui con mi tío Romero, que era panadero el me daba el pan, para que yo lo vendiera en las monjas, y el Romeral. Después compre una “Guzzi”, yo vendía mucho pero no todo el mundo me pagaban, cuando hacia cuenta con mi tío, siempre me faltaba dinero.

-¿Todos sabemos que estuviste muchos años en Suecia? ¿Por qué motivo lo hiciste?

En el año 61 recuerdo que el mismo día de San Juan, estando un grupo de amigos reunidos en el tiro de picho, que en aquella fecha se celebraba cerca de la finca del Zorro, me dijo Sebastián “Jinito” que estaba trabajando en un hotel de Torremolinos, que una cliente de este hotel necesitaba una pareja para que se fuera a trabajar en su finca de Suecia, la única condición que ponía esta señora era que tenía que ser un matrimonio, él me dijo que si a mí me interesaba, me ilusione tanto con esta aventura que me case tan rápido como pude, vendí la Guzzi, por diez mil pesetas, también pedí un préstamo, que Juan Pérez “El Cartero” me gestiono.

Y me fui a Suecia, al final resulto que esta sueca era Condesa, tenía una casa preciosa que nosotros cuidábamos, además de los becerros y los jardines.

-¿Te adaptaste pronto al frio y al idiomas?

Antes de adaptarme me paso varios chascos, unos de los primeros días el encargado me dio una regadera y un sobre con polvos, también una medida, para que echara a la regadera cada vez que la llenara de agua. Como yo no sabía nada de Sueco, Yo creí que era solamente para regar las flores, y resulto que ese polvo era veneno para echarlo a las hiervas malas, te puede imaginar cuando la condesa se asomó y vio las flores chuchurridas, se puso a chillar, las venas del cuello se le puso como las de los cantaores flamencos. Yo creí que esta mujer me iba a matar, si España hubiera estado más cerca me vengo andando, caso como este me pasaron algunos más.

-¿En qué año vinisteis de vacaciones?

En el año 65, vine por primera vez de vacaciones a mi pueblo, ya empezaba en la Costa del Sol, la construcción de los hoteles y apartamento, los obreros del campo, cambiaba su faena del campo por el trabajo de la construcción.

Yo siempre he sido una persona muy abierta y es por ello que cuando venía de Suecia en el tren con otros emigrantes, hablando con ellos me dijeron que en su fábrica necesitaban más trabajadores, nada más volver de las vacaciones contacte con estos españoles, para que me presentaran a su jefes, quedándome en aquella fabrica “BOFFOSS”, quince años. Esta fábrica cuidaba muy bien a sus trabajadores se trabajaba una semana y la otra estudiando su idioma, también me dieron un premio de 5000, Coronas, porque yo estaba destinado en una máquina que hacia bloque del motor de vehículo, recuerdo que salía un bloque cada 14 segundo, yo le dije al encargado como hacer más bloques en menos tiempo, por ello me premiaron.

Me llave a trabajar a Suecia 5 personas del pueblo. Con los primeros ahorros compre una casita en el pueblo, siempre veníamos de vacaciones en el mes de San Juan, cuando nos teníamos que ir, se me saltaban las lágrimas hasta que salía de España. Es muy duro esta fuera de tu tierra, de tu pueblo y de tus gentes.

-¿Pacheco, cuéntanos porque no esperaste como otros emigrante envenir a tu pueblo ya jubilado?

En el año 1978, en la fiesta de San Juan, me propusieron desde el Ayuntamiento, de quedarme de conserjes en el nuevo instituto “Isaac Peral”. Como te puede imaginar no me lo pensé, trabajo que combinaba echando cohetes en la feria, en carnaval, fin de años, y cualquier fiesta que se requería echar cohetes. También anunciaba por altavoz, cualquier información que el Ayuntamiento, necesitaba que los habitantes supieran. Otro trabajo que estuve haciendo fue de conductor de la primera ambulancia que compro el ayuntamiento, teníamos dos turnos, uno lo hacía Salvador Briales, y el otro yo.

-¿Cómo fue eso de montar un grupo de música?

Todo empezó porquemi hijo Juan, había estudiado música en Suiza, en mis casa él junto con sus hermanos siempre estaba tocando, a todos nosotros nos gustabanla música, es por ello que decidimos forma un grupo, estuvimos tocando varios años, primero en el pueblo y sus alrededores, luego en las ferias más cercanas, como Fuengirola, y últimamente más tarde mis hijos estuvieron un tiempo tocando en un crucero, cuando se hartaron dela vida del crucero, disolvieron el grupo y se buscaros cada uno busco una nueva profesión.

-¿En estos momento ya jubilado que haces?

Pues como vez disfrutando de mis Hijos, de mi caballo, de mi pueblo, que cuando estuve fuera lo eche mucho menos, Manuel lo que te he contado es una parte de mi intensa vida.

Pacheco fue unas de estas personas, que el que lo conoció nunca lo olvidara.

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