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RECORDANDO EL AYER.

RECORDANDO EL AYER.

Las bebidas mas habituales en los bares del pueblo (década de los cincuenta y sesenta).

/Antonio Rocha

Cuando los bares y tabernas que teníamos en nuestro pueblo allá por la década de los cincuenta, abrían sus puertas a las primeras horas de la  mañana lo primero que ofrecían a sus clientes habituales eran los clásicos cafés solos o con leche. Eran los tiempos en que los cafés que se tomaban tenían una extraordinaria calidad, tanta calidad poseían que hasta las zurrapas que quedaban se volvían a meter en la máquina y los resultados seguían siendo buenos. Cuando pasabas por la puerta de cualquier bar y se estaba moliendo café en ese momento el olor que desprendía se prolongaba hasta una buena porción de metros en sus alrededores (hoy ya no huele el café). Asimismo se vendían las copitas de coñacs (brandy), aguardientes y en menor proporción la ginebra y el ponche. Para los mas pudiente las marcas de Terry y Veterano en los coñacs y La Asturiana, Machaquito y de Rute en aguardientes, tantos secos como dulces. Para los que menos podían económicamente se servían, de dichas bebidas,  los mas corrientes o peleones ( en el argot de los bares : los perrunos). Se me olvidaba decir que la marca Larios para la ginebra y Soto para el ponche eran los más representativos de ambas bebidas espiritosas.

 

Para el aperitivo del mediodía los vinos blancos y amontillados de garrafa. Garrafas que en número de dos traían desde el apeadero del tren, al final de Los Callejones, y hasta el centro del pueblo algunas personas que se tenían que valer de este trabajo para ganar algunas pesetillas y como no, algún que otro vaso de vino gratis. Pedro Fernández “El Yunquerano” y Agustín Jiménez “El Galleta” eran los mas habituales en la práctica de estos servicios. Pues bien, como digo, estos vinos eran los de mayor consumición tanto al mediodía como por las noches que algunas veces, acompañados de alguna que otra tapa y la mayoría de las veces “ a jierro” hacía las delicias de los alhaurinos de aquellos años. A finales de los cincuenta, concretamente en 1958 y 1959 también se pudo disfrutar de los ricos caldos malagueños que, por aquel entonces ponía a disposición de sus clientes la famosa bodega Quitapenas, instalada en nuestro municipio en el primero de los mencionados años.

 

Para los que mas se controlaban en el consumo de alcoholes la cerveza Victoria, malagueña y exquisita, constituía la bebida por excelencia, sobre todo en los meses de calores donde siempre era agradable refrescarse con la mencionada cerveza que por cierto eran enfriadas en grandes recipientes llenos de agua fresca que mezclaban con barras de hielo lo que le daba a la esta bebida un paladar y una “exquisité” que no tienen las que hoy se consumen demasiados frías. Para algunas mujeres y sobre todo para los niños de la época una gaseosa de la marca Berrocal que también poseía una dulzura y un paladar que te duraba en la boca un buen rato.

 

Ya en los años sesenta y como consecuencia de la mejoría económica del pueblo empezaron a venir otros productos de calidad. Aunque se continuaba sirviendo el vino de garrafa ya no había que ir por ellas al apeadero, porque que Diego Sánchez “El Avión” se hizo representante de esos vinos blancos y amontillados y se lo servían en camiones para su posterior reparto por bares y tabernas. También hizo su aparición las famosas medias botellas y de tres cuartos de la marca Alvear, pionera de los vinos de Montilla en Alhaurín de la Torre, a las que pronto acompaño el famoso “Pireo” que representaba Manuel Rubia Reyes, como asimismo el Feo de Moriles, los de Bellido y Carrasco y las primeras botellas de manzanilla de Sanlúcar.

 

            También se empezaron a consumir los famosos vinos de Jerez : el Tío Pepe , Fino La Ina y los de la bodega Garvey. Llegaron los primeros tintos de calidad, en este caso El Paternina normal y el Paternina Banda Azul. En cuanto a refrescos, además de la archiconocida Coca Cola y sus productos de Fanta, se sumaron la Pepsi Cola, con sus famosa Mirindas, tanto de naranjas como las de limón y otros de menor consumo como por ejemplo la Marymar. Los zumos de la marca Vida en diferentes gustos frutales le dio oportunidad a sus consumidores de elegir el que mas le gustaba.

 

            Se fueron incorporando los primeros whisky que ya habían probado en otros lugares los mas pudientes y pijos de la localidad. Asimismo se empezó a consumir los primeros cubalibres, es decir, la ginebra con las Coca Colas. Algunos años después estos combinados se fueron ampliando con la mezcla de otros alcoholes y otros refrescos. Hoy día las mezclas de bebidas espiritosas con otros productos  se han multiplicado y lo que antes era darle gusto al paladar, con los primeros cubalibres, se está convirtiendo en un maremágnum infernal para los jóvenes y los menos jóvenes.

 

 

 

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