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EL CONOCIMIENTO EN DESUSO

EL CONOCIMIENTO EN DESUSO

En memoria

/José Ramón Torres Mestre

            El conocimiento o razón natural se atrofia y hoy en la actualidad está en desuso. Hemos puesto nuestra capacidad intelectual al servicio de la sin razón y de la lógica. Una gran mayoría de la moderna sociedad se aferra a lo superfluo y sólo utiliza el conocimiento para comer y, darle placer a su cuerpo abandonando y atentando contra las leyes de la naturaleza. Nuestras actuaciones son un despropósito y una auténtica anarquía. Este proceder nos pasará factura, una factura que no podremos pagar, sólo pagaremos sus horribles y trágicas consecuencias.   

Los biólogos y meteorólogos nos alertan de la situación de nuestro planeta tierra, indicándonos que el mundo en el que vivimos está herido de muerte, pero el hombre, no escucha o no contesta, sigue su afán devastador, pues el barómetro de los científicos, ni son recogidos ni escuchados, ¿de qué nos sirve ser seres racionales?

Nadie que esté en su sano juicio atenta contra su propio hábitat, el hombre lo hace y, lo hace con el beneplácito y dejadez de los que rigen los destinos de los pueblos.

En nuestro sistema social, cualquier persona que posea ese conocimiento tan importante sabe que los árboles regulan el clima, atraen las lluvias y forman el humus o tierra vegetal, elementos de enorme trascendencia en nuestro vivir y en el ecosistema de nuestra tierra, sin embargo, sigo pensando que al hombre lo que más le importa es ser sordo.

Estamos empeñados en dejar de ser seres humanos para convertirnos en fantasmas y golfos de nuestra madre naturaleza. Se habla mucho de terrorismo, al cual odiamos en todas sus formas, pero no olvidemos el terrorismo que hacemos contra la vida de la tierra, que depende de nuestro conocimiento o razón.

Todos estamos anhelando conseguir el éxito en nuestra sociedad de forma rápida, dejándonos arrastrar por señuelos que nos prometen el poder y la gloria, sin tener en cuenta que esto está lleno de fantasía, es como una gran crecida de un río que arrastra todo lo que encuentra a su paso.

Debemos emplear nuestro conocimiento, para convertirnos en guardianes de nuestro hábitat. Pensemos que además de nosotros vivirán en la tierra millones de seres y, ellos tienen el derecho de poseer su parcela en esta tierra para poder desarrollarse con sus familias.

“No le demos la espalda a la naturaleza, si no queremos que nos la de ella”

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