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LA OTRA MIRADA

LA OTRA MIRADA

/José Sarria

Este articulo flué publicado en la revista La Fontana

 Bienvenida Mrs. Hiperronda

 

No ha transcurrido mucho tiempo desde la inauguración del acceso por Alhaurín de la Torre a la Hiperronda y ya me parecen lejanas aquellas interminables mañanas en las que, para acceder al cotidiano trabajo, tenía que hacer una especie de tour turístico para enlazar con la Autovía del Guadalhorce, casi a la altura de Cártama, no sin antes sufrir el cruce de Romeral y el semáforo de “Cuatro Vientos”. Mañanas en las que soportaba estoicamente esas infinitas colas de vehículos que se iniciaban en la Barriada Las Lomas y que laminaba gracias a las bromas de Isidro Montalvo de Cadena Dial, durante un recorrido que nunca bajaba de los treinta y cinco minutos hasta llegar al tajo. Aquel trayecto inagotable hoy no llega a unos escuálidos quince minutos, de puerta a puerta: un itinerario en el que apenas te queda tiempo para escuchar el noticiero resumido de RNE.

Como viene siendo habitual, el Partido Popular auguraba el caos apocalíptico vial, con motivo del acceso a la Hiperronda. Nuestro insigne regidor municipal estaba dispuesto a movilizar a las fuerzas vivas del pueblo, para desfacer entuertos y desagraviar a las nobles gentes de la villa, en un performance actualizado de Fuenteovejuna: pamplinas y paparruchadas.

Hoy, después de su inauguración, no sólo no ha existido ni uno de los embotellamientos anunciados por los agoreros, sino que el tráfico es fluido y el recorrido hasta Málaga se convierte en una verdadera gozada.

He calculado que esta oportunísima obra me va ahorrar (hasta el día de mi pensión) más de 100.000 minutos al volante, algo así como 70 días completos con sus 70 noches, amén de unos 15.000 eurakos en gasoil quemado inútilmente, el CO2 y la contaminación añadida, el pertinente desgaste del motor del vehículo y la parte alícuota del finiquito de mis nervios. Y todo esto, como digo, le parece inoportuno a mi querido, y nunca bien ponderado, alcalde Villanova que pretendía convocar una manifestación para protestar por no sé qué chorrada u afrenta.

Bien haría nuestro alcalde en ocuparse para que se desarrollaran, “como Dios manda”, los trayectos desde el pueblo hasta la conexión con la Hiperronda, hoy todo un dédalo de callecitas intrincadas en las que te dejas parte del sistema nervioso y parte del sistema rodado del turismo. Bien haría en propiciar, de una vez (y van más de tres años de atrasos), la terminación de las conexiones desde la Urbanización de Santa Clara. Bien haría en que se adecentara la trastienda de Alhaurín, esa por la que hoy transitan miles de paisanos hasta alcanzar el acceso a la rotonda de “Guzmán” y que nos muestra, sin palmeras ni jardines japoneses, el significado de las palabras abandono y dejadez. Bien haría nuestro alcalde en dejarse de manifestaciones, porque lo hecho bien, bien hecho está.

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